jueves, 21 de octubre de 2010

Cultura material

Cultura material


La afinidad de los peluqueros con las herramientas depende en muchas veces de sus especialidades, sus gustos y maneras de manejarlas, también de si se es zurdo o diestro y del tipo de cepillado que se vaya a realizar.
Aunque muchos dicen que su herramienta mas importante son las tijeras y la peinilla, otros tantos afirman que la capa que se les pone a los clientes tambien es bastante importante. esto al igual que la silla de cada peluqeuro, pues depende de cada cual y del cliente acomodarla a la altura deseada para que su trabajo sea mas facil y sencillo y no presente complicaciones.



Al momento del corte
  • caimanes 
  • atomizador con agua (para las personas a las que no se les realiza enjuague)
  • laca
  • tijeras (

    Las tijeras de un peluquero jamás se comparten, cada uno tiene las suyas adecuadas a su estilo de corte. En las peluquerías con varios peluqueros cada una posee sus propias tijeras.
    )
  • peinetas
  • talcos
  • fijador
  • escobilla

Al momento de cepillar el pelo


Estas son las dos herramientas indispensables en este momento, el uso de secador o de la plancha dependen del tipo de peinado que el cliente quiera y  del escogido por el cliente para el alisado.


Al momento del tinte, tal vez una de las cosas mas importantes es la paleta de colores, pues esto genera que el cliente pueda escoger el color  deseado y evita que mas adelante alla inconvenientes.
Tambien se seleccionan maarcas de tintens o se menzclan unos con otros para lograr el color deseado.

Posteriormenete se prepara el tinte con el tubo del mismo y con oxigenta en una coca plastica, se lleva hacia el cliente y se ubica en un ayudante.

Manicure y pedicure

 apoyo para los pies
 apoyo para los pies
estos dependen de la silla que se tenga
 almohada o toalla para apoyar las manos de las clientas al momento de realizar manicure
herramientas como el azucar, la crema, los aceites, cortacuticula, limas, quitaesmalte, esmaltes de muchos colores son fundamentales en el momento del manicure.

Maquillaje




Antes de empezar el tinte el cliente debe esperar, en todas las peluquerías encontrara un pilar de revista que mirara antes del trabajo o durante el mismo. Se podrá una capa para evitar que su ropa se ensucie  Posteriormente se sentara en la estación del peluquero, si en la peluquería hay varios peluqueros cada uno tendrá una estación donde ubica sus implementos y trabaja únicamente el. Si la peluquería es de un solo peluquero moverá a sus clientes entre las estaciones de trabajo.
Posteriormente mostrara a su cliente los colores disponibles él o ella seleccionara el mas adecuado; el peluquero procederá a prepararlo mezclando el tubo con oxigenta y una pequeña espátula en un recipiente especial para tintes, lo ubicara en un soporte de igual manera especial para la actividad y con una brocha ira aplicando gradualmente el tinte.
Previamente debió separar el pelo con caimanes y con peinetas, que pueden ser de su uso exclusivo o de la peluquería.
Después de aplicar el tinte, dependiendo del cliente ( se uso papel aluminio ) o se cubrió todo el pelo con tinte se cubre la cabeza con un gorro que según el peluquero acelerara el proceso, o en su defecto una bolsa plástica. El cliente solo esperara a que el cabello tome la tonalidad deseada y de lavara el pelo.
Posterior al lavado se realiza el corte por la facilidad en el manejo del pelo mojado, se corta el pelo con cuchilla (si se va a devastar) o con tijera si es un corte tradicional.
Se afirma que algo aun más personal que las tijeras de un peluquero es su cuchilla puesto que cada peluquero tiene su forma de uso de la cuchilla, y la adecua al corte de cada cliente.
Se corta el pelo y este se empieza a secar para esto se usa un secador , generalmente los secadores son de cada peluquero , para mantener un buen cuidado del mismo. Y se cepilla con cepillos largos, cortos, con cerdas metálicas o sinteticas , depende del uso del peluquero y si hay zonas que se secan se utilizara un atomizador para humedecer de nuevo el pelo, de igual manera se iran retirando caimanes que también pertenecen a cada peluquero.
Y si el cliente lo desea después de plancha el pelo. Cada uno sabe como lo hace unos dicen que se debe usar únicamente la plancha y una peineta por que las manos engrasan el pelo, otros simplemente usan las manos; después de terminar con el panchado se agrega un roducto llamado silicona o laca para dar brillo o mantener el cabello en su lugar,

"aquí somos tres,  dos hermanos y yo"


los objetos en la peluqueria

Jaime nos contaba que en el salón hay cosas que se prestan, como por ejemplo las planchas para el pelo, cepillos y algunas peinillas; pero hay cosas que son propias de cada peluquero. Las tijeras (el objeto preferido de Jaime) no se las presta a nadie, aunque hay otras cosas como su caja de maquillaje que comparte con su hermano. “la caja es mía y de mi hermano, pero hay otros pulqueros que tienen las de ellos, por ahí de vez en cuando uno les pide cosas y como todos somos pues así como amigos uno se presta cosas”
El puesto de trabajo es de cada peluquero, Adi, la única mujer peluquera del salón, Jaime y el hermano, siempre atienden en el mismo puesto, pero cuando Jaime tiene más de un cliente ocupa el puesto que este desocupado.
“mi objeto preferido, pues todos, pero así como uno, las tijeras, claro, cortar es el lo que más me gusta”



lunes, 18 de octubre de 2010

Algunos Tipos de Peluquerias

Peluquerias Afro


En Baudó, San Juan o Atrato, las abuelas y niñas mantienen sobre sus cabezas una tradición que lleva más de 500 años y que fue desarrollada en el contexto de la esclavitud. Con cierto sigilo, testifican en sus cabellos la resistencia que plegaron todos los ancestros africanos y que hoy en otro contexto se practica. “La cabeza y el pelo son un tablero en donde se escribe la identidad”. Lo hicieron las abuelas para planear la fuga de las haciendas y casas de sus amos. Las mujeres se reunían en el patio para peinar a las más pequeñas, y gracias a la observación del monte, diseñaban en su cabeza un mapa lleno de caminitos y salidas de escape, en el que ubicaban los montes, ríos y árboles más altos. Los hombres al verlas sabían cuáles rutas tomar. Su código desconocido para los amos le permitía a los esclavizados huir.

“Si el terreno era muy pantanoso las tropas se tejían como surcos”, explicó Carmen Gordón, una sanadresana de 46 años, a quien su abuela materna le enseñó el secreto de los peinados. Al principio aprendió observando, luego práctico con el pelo de sus amigas y algunas muñecas, y a los 15 años empezó a realizar trenzas a sus familiares de manera casi profesional. “Todos los días mejoro mi trabajo, busco nuevos estilos y trato por todos los medios de mantener esta tradición que nació en el continente africano, luego pasó por Haití, Jamaica hasta llegar a San Andrés, donde los pobladores de la isla continuaron con esta practica hasta el sol de hoy”, afirmó Gordón.

La peluquería es un arte heredado por los afrocolombianos de generación en generación. Por eso, no son pocos los que se dedican a este oficio. La mayoría coincide en que aprendió a cortar el cabello desde muy pequeño en su lugar de origen, ya sea en Quibdó, Condoto, Tumaco o Buenaventura.

Las personas que mejor lo hacen adquieren un estatus importante dentro su grupo de pares, más aun si tienen “buena mano” y favorecen el crecimiento del cabello rápido, negro y fuerte. Cuando motilan a los hombres no lo hacen en público, y comparten su exclusividad de arreglar el cabello de las mujeres solo con homosexuales. Mientras trenzan, ellas tejen historias, tanto en los salones de belleza como en las casas, en donde son frecuentes las reuniones los fines de semana, pues peinarse es un ejercicio colectivo.






Las peluquerías afro en “la nevera”







“La aparición de peluquerías afro en Bogotá respondió a una creciente demanda de este servicio debida al mayor número de afrocolombianos en la ciudad, más que a la introducción de nuevas propuestas estéticas que hayan fomentado una relación oferta-demanda. Esto último es característico de la explosión reciente de este tipo de negocios y del cada vez mayor consumo de estéticas diferentes a la convencional, dentro de las cuales están las que aportan diversas culturas afrodescedientes. Estas peluquerías afro más recientes atienden tanto a clientes afrocolombianos como no afrocolombianos”, explicó la socióloga de la Universidad Nacional Lina Vargas, autora del libro La poética de peinado afrocolombiano.
 

En 1957, Juan Mosquera quien tenía conocimientos de peluquería viajó desde Cali a la capital del país, sus paisanos al no tener a alguien que prestará este servicio en la capital, le propusieron que se quedara, fue así como montó la primera peluquería para la comunidad afro en el centro de la ciudad, llamada El Rincón Chocoano.

Los salones de belleza solo para mujeres, tuvieron como pionera a doña Zoila Rosa Martínez, oriunda de Chocó y aparecieron en Bogotá en el año de 1972. El arte de saber manejar el cabello es uno de los roles culturales de la mujer, que se perfecciona con la experiencia. Por eso las niñas aprenden a trenzar y manejar el cabello de sus amigas poco a poco: primero miran, después ayudan a sostener hebras para evitar que se enreden, y luego empiezan las trenzas desde el cuero cabelludo.

A comienzos de la década de los 80’s más personas provenientes principalmente del Pacifico colombiano llegaron a la capital buscando más oportunidades de trabajo y encontraron en las peluquerías afro una gran opción para ganar dinero para sus estudios. Este es fue el caso de Juan Posada, quien llegó a Bogotá cuando tenía 19 años, hoy a sus 25 años es el peluquero de Belleza Negra, ubicada en el Centro Comercial Terraza Pasteur. Su inserción en el arte, como le llama al arreglo capilar, comenzó cuando tenía ocho años: “cuando me motivé a peluquiá cogí a unos pelaitos y pram, pram, pram, los dejé calvos. Luego les traté de hacer el miki con una cuchilla y me queó torcío. Después me tocó un seño y con las tijeras trin, trin, trin, ¡uy! Ese poco'e huecos que le dejé, casi lloro, pero bueno, se fue conforme y no pasó ná”.


Las mayoría de las peluquerías que se encuentran en el centro comercial tienen su estilo característico, pero en la mayoría son comunes algunos afiches de cantantes de reggae o rap, deportistas, cantantes y modelos afroamericanos como Dennis Rodman, Snoop Dog, Beyoncé, entre otros, con lo cual sustentan su identidad global como afrodescendientes. La especialidad de los cortes ratifica tal posición, por eso sus clientes, con convicción o sin ella, van para hacerse las drelas resultado de la unión natural de hebras de cabellos sin desenredar por un tiempo considerable, estilo rasta.

A cualquier hora del día son frecuentes son frecuentes los clientes en las peluquerias afro, Algunos clientes prefieren la raya Tyson, o el miki que consiste en marcar la frente, las patillas, la nuca y las orejas en una maniobra artística valiéndose de una hoja de afeitar. Los menos complicados optan por el prieto o rapada total, las tropas que son las trenzas tejidas sobre el cuero cabelludo, otros eligen el jersey el cual es un sombreado degradado en dos o tres capas desde la parte superior de la cabeza, y los más “extremos” se mandan hacer íconos como la inicial del nombre.

Hoy en día se continúa con la tradición de ver la cabeza como un escenario que implica el reconocimiento de la llegada a edades significativas: el primer año para los bebés o los quince para las niñas sugieren cambios estéticos que llaman la atención de la comunidad y la hacen partícipe de estas transiciones. Los adolescentes varones pueden transformar su look solo cuando han salido de la influencia de sus padres; durante la época escolar deben llevar el pelo corto o jersey pues la mayoría de los padres consideran estos como estilos apropiados, mientras que las niñas se trenzas su cabello y lo decoran con shakiras y elementos parecidos.

“El cabello de los hombres afroamericanos, en particular si lo llevan bien corto –casi rapado- y tiene diseños hechos con cuchilla sobre el cuero cabelludo, requiere un arreglo semanal o quincenal; por eso es necesario hacer visitas frecuentes a las peluquerías. Si bien en los últimos años, debido al uso extendido de la máquina de motilar, éste ha llegado a convertirse en un ejercicio individual o doméstico (la esposa, el primo, el hijo, la hija o el amigo pueden hacerlo), un buen corte es siempre bienvenido. Es aquí donde hace aparición el elemento que se define como el arte del oficio: la enmarcación fina del rostro con una cuchilla, la depilación cuidadosa de frente, cejas, patillas, bigote y barba”, enfatizó Lina Vargas.

El secreto de las peluquerías


 
La gente que visita estos lugares no va necesariamente a motilarse, peinarse o alisarse el cabello. Las relaciones sociales que generan quienes crean y frecuentan estos lugares amplían las posibles significaciones de espacio. Hay personas que quieren arreglarse para el fin de semana, otros van por su motilada semanal, y otros que se arreglan el bigote y la barba. “Las peluquerías afrocolombianas son espacios con múltiples sentidos, espacios de escenificación y afianzamiento cultural que unen los pueblos de los inmigrantes con la sociedad. Son sitios que posibilitan no sólo el encuentro, sino la recreación de los lazos sociales y las continuadas culturales que unen los pueblos de los inmigrantes con la ciudad. Permiten también ejercer la polifonía y el polirritmo, pues son los escenarios de éstos. En las peluquerías, el ámbito festivo y el cotidiano convergen hasta desdibujar sus límites”, escribió en su libro la socióloga Lina Vargas.

En los peinados o motiladas hay también diversas significaciones otorgadas por las mismas personas que eligen la manera como quieren lucir sus cabezas. En las visitas a las peluquerías, se encuentran distintas tendencias que, de manera general, se ubican en dos grupos. En el primero se encuentran los peinados que exigen un aislado permanente en la cabelleras femeninas; otros que también obligan al uso de productos químicos elaborados, como el curly: los cortes muy cercanos al cuero cabelludo de los varones, en los que muchas veces se hacen diseños sobre la cabeza, utilizando una cuchilla muy fina y dibujando con ella sobre la piel; las trenzas y moños de las chicas y los chicos raperos; y la formación de dreadlocks, congos y bongos en las cabezas de los rastafaris o los simpatizantes de su estética.

En el segundo grupo se encuentran las trenzas de diferentes tamaños y diseños, que no responden a una estética rapera, sino que reproducen las hechas en los lugares que cuentan con una población afrocolombiana considerable, como Palenque de San Basilio y el litoral Pacífico; también el uso de productos naturales en el cabello y la cara.

Los precios del servicio en la mayoría de las peluquerías oscilan entre $5.000 y $10.000. Las mujeres deben pagar por un servicio más dispendioso pues al valor de la mano de obra para hacer trencitas o extensiones -trabajo que puede durar hasta ocho horas- se le suma el costo de éstas. Así ellas pagan desde $30.000 hasta $300.000, costo de la postura de extensiones de cabello liso o la realización de las rastas.


Para peinar el cabello corto en las peluquerías afro, se usan cepillos de embetunar y brillar los zapatos de cuero. La densidad y suavidad de las cerdas permiten un mejor peinado y logran sacar mejor los pequeños pedazos del cabello que quedan sueltos en la cabeza y en la nuca. El uso de hojas de cuchilla entre los dedos para hacer el terminado alrededor de la cara y sobre el vello facial, y para tallar diseños sobre el cuero cabelludo, también hace parte de las habilidades que debe tener una persona experta en el tratamiento del pelo masculino afro.

Un objeto que no puede faltar es el alumbre, o la piedra de alumbre, químico que, al ser mojado con un poco de agua, evita la irritación en la piel alrededor de la línea del corte. Por otro lado, productos para el cabello, como el talco para suavizar y aislar el cuero cabelludo de químicos para el aislado.

Por otro lado, los salones de belleza, los estilistas y las peinadoras utilizan casi los mismos elementos y de la misma forma. La cuchilla la emplean para depilar el vello facial femenino. Un marco –tipo telar- es un artículo muy importante que se usa para separar y alistar las fibras del cabello sintético o natural cuando se hacen las extensiones de cabello.

Según el estudio de la socióloga de la Universidad Nacional, Claudia Mosquero, “los inmigrantes negros deben realizar el aprendizaje de la ciudad, la ciudad sentida como un lugar en donde las reglas que regulaban sus anteriores vidas cotidianas no tienen razón de ser. Los inmigrantes negros manifiestan en un 11.3% que la dinámica de la ciudad es una dificultad para hacer nuevos amigos, razón por la cual en muchas oportunidades el inmigrante negro se ve obligado a buscar el ghetto negro para sus relaciones erótico-afectivas; el 20% piensa que es agresiva y que paradójicamente la ciudad que brinda a todos muchas oportunidades laborales no posee una política pública urbana con un concepto de calidad de vida; el 60% señala que la dificultad para adaptarse plenamente a la ciudad, a la forma como se observa a la persona negra en calles, buses e instituciones”.


“Nosotros todavía tenemos nuestra identidad, todavía tenemos nuestra cultura…nosotros nos hemos amoldado a ciertas costumbres de los mestizos o rolos, por ejemplo ya hemos cambiado un poco…en…o sea…prácticamente nosotros tenemos como dos caras…nosotros con nuestra gente ¡chévere!, nos entendemos a nuestro modo…ya con la otra gente toca que ir como más…más…sí, porque para que también ellos nos entienden a nosotros…nos toca tal vez ir como más pausado…como a entrar a explicarles cómo somos nosotros…para que en realidad ellos nos entiendan que ese es…que eso hace parte de nuestra cultura”, afirmó Severino Bonilla, un joven peluquero de 29 años proveniente de Cali quien lleva más de 12 años en la profesión.

Bonilla también afirmó que muchos hombres “blancos” han visitado su peluquería ubicada en el Galaxcento 18, para hacerse las trenzas y los dreads, y aunque es por moda, esta es una prueba fehaciente de que la cultura negra ha invadido el mundo. Muestra de esto es el vocalista de Guns and Roses, Axel Rose y el futbolista inglés David Beckham, quienes han lucido sobre sus cabezas las tropas, trenzas delgadas pegadas al cuero cabelludo, mientras que en Colombia, el cantante samario Carlos Vives lució hace un año las populares rastas.

Estas comunidades negras, que han sido desplazadas por la guerra de sus hogares al igual que las que han partido a las grandes ciudades para buscar un mejor futuro, continúan con la tradición de sus peinados. Y aunque la crema alisadora y las normas laborales de algunas empresas han deteriorado en algo esta costumbre, la mayoría de esta gente siempre busca un espacio para lucir su cabello como sus antepasados, y defender su raza. Y pese al rechazo social, a los chistes flojos, o al continua exclusión por su color de piel, ellos siguen portando con orgullo sus trenzas, rastas, sucedidos, tropas, mikis, prietos, jerseys, gusanillos, drelas, curlys, cadenetas y congos sobre sus cabezas, porque ellos se sienten y sentirán orgullosos de ser negros.



Articulo realizado por la universidad del rosario
Rafael Pérez Becerra

Plaza Capital



Peluquerías Infantiles




Peluquerías dedicadas al corte de cabello infantil que además proporcionan entretenimiento al niño o bebe.  Se enfocan principalmente en la ambientación divertida del lugar además de videojuegos y proporcionar dulces a los niños.
Todo esto buscando hacer más fácil el corte de pelo a niños o bebes.

La ambientacion indica que es un espacio especialmente diseñado para ellos; dentro de las principales peluquerias el fin general que se persigue es hacer has facil la cmplicada tarea de cortar el pelo a niños ya que para ellos no es tan simple como parece; a muchos les disgusta e incluso lloran.




Peluquerias para hombres

aunque en Bogotá se han creado algunas como Machos, o la mas nueva, la barberia, en donde, la cerveza y las mujeres atractivas son el punto principal, en Australia, un Polaco, creo una peluqueria que simplemente por su nombre, pone a los hombres a pensar. HOT CUTS, una peluqueria en donde las mujeres estan en ropa interior, y aparte de esto, su pagina misma lo anuncia, la peluqueras estan en toples, hace que el atractivo de cortarse la barba o bajarce las patillas sea mucho mas atractivo.
"Yo quería hacer el salón como un club de caballeros, y desde la inauguración, el negocio florece. El teléfono no ha parado de sonar. No me sorprende. Son impresionantes las chicas" dijo Wojtek Wasilewski aun diario britanico.

http://www.hotcuts.com.au/
en la pagina de internet, un poco rococo aunque muy atractiva a la vista, se encuentra la lista de precios, las caracteristicas para aplicar como peluquera (basicamente tener 18 años) y pronto van a tener las fotos de el local. para un proposito tan sexy, la pagina maneja muy bien la idea de provocar sensualmente, ceunta con fotos de algunas de las peluqueras pero le falta mas contenido para lo que uno espera.


los precios van desde 19 dolares el corte de una barba hasta 49 dolares el color.





 

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viernes, 15 de octubre de 2010

Historia

La Prehistoria:

La importancia mágico-religiosa del cabello propició que ya en tiempos remotos su cuidado tuviera una considerable importancia en muchas sociedades. Es posible que la primera herramienta usada por el hombre para cortarse el cabello fueran las lascas extremadamente afiladas de piedra de sílex, resultantes del laborioso proceso de obtención de material cortante a partir de golpear unas piedras con otras. El corte de pelo se debía indudablemente a cuestiones prácticas o ceremoniales y nada tenía que ver con los motivos únicamente estéticos de épocas posteriores. Espinas de pescado, dientes de animales y ramitas secas de plantas diversas fueron los primitivos peines de aquellas gentes, que se supone que incluso llegaron a utilizar sangre, grasas y tintes vegetales como colorantes para teñir sus cabellos, siempre por motivos rituales.

Egipto:

Todos conocemos el clásico peinado de las mujeres egipcias de los grabados: melenitas completamente lisas de color negro azabache y decoradas con finas diademas o con hilos de piedrecillas brillantes o de colores. También sabemos que los sacerdotes de determinadas castas podían raparse completamente el pelo o, por el contrario, dedicarse a cultivar largas y cuidadas melenas; de este modo podían diferenciarse los oficiantes del culto a uno u otro dios, entre otros detalles, por la clase de peinado o peluca utilizados.La cultura egipcia fue de las primeras en considerar el cabello un elemento fundamental de la belleza física y lo trataba ya con funciones estéticas, a pesar de que tuviera también usos sociales y religiosos. Pelucas y tintes se consideran inventos pertenecientes a la cultura de las pirámides, y es a ellos a quien se debe el uso de la henna en coloración capilar, usada todavía hoy para obtener tonos rojizos y caobas.

Grecia:

Los griegos convirtieron el culto a la belleza en uno de los pilares de su cultura. Los peinados que triunfaron en sus días eran extremadamente elaborados y llenos de detalles.
Al contrario que los egipcios, los griegos adoraban el movimiento expresándolo a través de múltiples rizos y ondas. Gracias a estatuas y monumentos funerarios se han podido observar detalles de mechones cortos rodeando la frente y melenas largas y recogidas a base de cintas, cuerdas, redecillas y otros elementos decorativos. También para los hombres el cabello rizado se consideraba exponente de la hermosura.
En Grecia, como en Egipto, los esclavos eran los encargados de mantener lo más hermosas posible las cabezas de sus amos. Pero Grecia aportó un elemento nuevo: los salones de belleza, dónde se peinaban y arreglaban las cabezas más selectas.
Otra de las innovaciones de la época vino de la mano de Alejandro Magno, que a consecuencia de sus conquistas en Oriente, aportó toda clase de recetas mágicas para teñir y dar forma al peinado, fórmulas de unos cosméticos que empezaban, en aquel entonces, a ver la luz.

Los íberos:

Sólo nos han llegado testimonios a través de estatuillas a partir de las que se ha podido descubrir la enorme influencia de la cultura griega. Así, se observa una deliciosa mezcla entre lo autóctono y lo importado que muestra, por ejemplo, objetos de tocado similares a ruedas, que algunos expertos han identificado con pelo trenzado, enroscado y cubierto de tela. Además de complementos como mantillas y peinetas, que tanto se identifican, todavía hoy, con la cultura hispánica, los íberos utilizaron también los elementos de peluquería propios de los griegos de la época: cintas, redecillas y diademas a modo de corona.

Los pueblos bárbaros:

Los pueblos a quienes los romanos denominaron bárbaros fueron en cuestiones de peluquería, como en muchas otras, gente eminentemente práctica. Los cabellos largos y sucios podían llegar a ser realmente molestos y siendo pueblos humildes y poco dados a valorar y considerar criterios estéticos hicieron de las trenzas y las colas de caballo sus peinados insignia. Guerreros y cazadores, poco dados a cultivar las artes, no podían entretenerse en rizar, colorear o decorar sus cabellos. Así que en algo coincidieron los hunos que venían de Oriente con celtas y vikingos del Centro y Norte de Europa: el cabello largo y trenzado (negro en los primeros y rubio o pelirrojo en los otros).

Roma:

Entre las múltiples adopciones culturales que los romanos hicieron de lo griego, se encuentran, como no, los criterios estéticos, y entre ellos el de mostrar cabellos lustrosos y peinados elaborados y con infinidad de detalles.
El cabello era corto para los hombres y solía sujetarse con una cinta. Las mujeres podían dejar caer su cabello rizado, en forma de tirabuzón o ligeramente ondulado, o bien recogerlo en moños sobre la nuca, que envolvían con redecillas y cintas del mismo modo que anteriormente hicieron las griegas.
Pero el Imperio Romano no sólo tomó ejemplo de la cultura griega, sino que también se fijó en los hermosos cabellos rubios de los pueblos del norte a los que Julio César hizo cautivos. El impacto de ese nuevo tono causó un gran efecto en las mujeres y se empezaron a realizar pruebas para aclarar el cabello, entre las que se popularizó el compuesto de sebo de cabra, ceniza de haya y flor de manzanilla, pese a que resultaba nefasto para la salud de las ya castigadas melenas. Quizá por este motivo, o porque resultaba más práctico, se popularizaron las pelucas elaboradas con cabello de prisioneras.
Los salones de peluquería eran ya un negocio, aunque en aquel entonces no existían de modo global como en la actualidad sino que se organizaban por especialidades. En unos se realizaban peinados, en otros se daba color, en otros se hacían pelucas o postizos... no fue hasta cientos de años más tarde en que se consideró el hecho de que, al tratar todos con una misma materia prima, el cabello, lo mejor era unirse para dar un servicio completo. Las barberías, existentes también en época helenística, se convirtieron en centros de encuentro y charla mientras auténticos profesionales se encargaban de arreglar cabellos y barbas.
El declive del Imperio Romano dió paso a dos periodos de la historia totalmente contrapuestos: la Edad Media, en que la pobreza y la austeridad caracterizaron una sociedad eminentemente rural, falta de todo tipo de recursos y muy controlada por una religión casi asfixiante a la que se tenía más miedo que respeto, y el Renacimiento, una etapa donde se encontró un espacio más abierto al pensamiento y las Artes, en que se empezó a recuperar parte de la riqueza económica y cultural perdida durante el largo paréntesis medieval. El entorno de estas dos épocas se vió, evidentemente, reflejado en la estética y la moda de la sociedad del momento.

La Edad Media (siglo VII - siglo XV):

En un pueblo falto incluso de los recursos más básicos, la austeridad extrema triunfó sobre los afeites y la coquetería. Sólo en la Corte y los pequeños entornos de los señores feudales se mantenía un nivel de vida que permitía unos mínimos retoques estéticos, que, eso sí, solían limitarse a recogidos en las melenas de las damas. Una religión apremiante que prohibía todo tipo de frivolidad jugó también una mala pasada a aquellas más presumidas que pudiesen intentar arreglarse de un modo más original que el estrictamente permitido. Teñirse el cabello dejó de ser material y moralmente posible. Sin embargo, las mujeres debían llevar el cabello largo y bien recogido, tal como marcaba la Iglesia, lo que obligó a agudizar la imaginación para crear todo tipo de moños y trenzas. La única manera de proteger el cabello de la suciedad y los piojos era cubrirlo convenientemente, por lo que se generalizó el uso de capuchas, velos, gorros y sombreros, en invierno y en verano. Las mujeres intentaban arreglarse de la manera más coqueta posible sin salirse de las reglas estrictamente indicadas. Las más humildes tejían en sus cabellos trenzas de todo tipo que generalmente nunca dejaban caer, sino que se enroscaban encima o alrededor de la cabeza formando originales recogidos. Sus únicos recursos para hacerlo eran peines de madera e hilos de lana. A menudo, se usaban flores como ornamento, pues era lo único que tenían a su alcance. La raya en medio era lo más convencional y no solía haber tiempo ni ganas para hacer nada que se saliera de lo establecido. Para la gente del pueblo resultó una época oscura y demasiado dura para pensar en la belleza física.
Las clases más afortunadas disponían de joyas e incluso diademas, aunque la principal diferencia, única aportación de la época al sector de la peluquería, fue la aparición de los tirabuzones, que hasta ese momento no adquirieron consistencia como peinado, aunque no fue hasta mucho después, en el Barroco, cuando realmente se popularizaron. En palacio, también se seguían las normas sociales, pero los recogidos eran mucho más sofisticados, incluyendo a menudo cuentas y todo tipo de piedras para decorarlos.Los velos de finas telas sustituían a las capuchas y gorras del pueblo llano y las damas de la corte tenían capacidad para permitirse algunas frivolidades, impensables en otros estratos de la sociedad de la época.

El Renacimiento (s. XVI - s. XVIII):

El culto a la belleza personal fue uno de los valores de la época clásica que se recuperaron durante el Renacimiento. El afloramiento de una nueva economía y el interés y preocupación por volver a un modelo de sociedad más civilizado hizo restablecer el valor del aseo y el cuidado personal.
En la Corte se crea moda y aparecen otra vez especialistas del peinado que evolucionan en formas e ideas intentando recuperar los antiguos tocados de las épocas griegas y romanas. Los accesorios proliferan y aparecen los postizos, especialmente en forma de trenzas y moños muy elaborados. Además redecillas, coronas y joyas entrelazadas se extienden no sólo por la Corte, sino entre las florecientes clases urbanas.
Italia vuelve a ser el centro de las miradas europeas e impone su gusto y sus ideas de tendencia decorativista y refinada a la mayor parte del mundo occidental de la época. De esta manera se expanden los peinados de las casas venecianas y la moda de teñir el cabello en tonos rojizos, para lo que se empleaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre con las que se embalsaban las cabelleras y posteriormente se exponían al sol para potenciar la acción de la fórmula. Nació en estos momentos la pasión por cambiar el color natural de la melena de las mujeres, y se popularizaron también el rubio ceniza, el ‘hilo de oro’ y el color azafrán.
En pinturas hechas por los grandes maestros de la época se pueden apreciar con todo detalle los complicados peinados y recogidos que se estilaban, plasmados en tela con toda claridad. Trenzas anudadas encima de la cabeza o a los costados han perdurado desde la etapa medieval, y sin embargo, a diferencia de los años anteriores, ahora son decoradas con todo aquél complemento que se pueda imaginar. A pesar de esto, el buen gusto y la prudencia son muy bien considerados en la época, con lo que la elegancia prima por encima del recargamiento que será propio de etapas posteriores: el barroco y el rococó.

La época del Barroco:

Los siglos XVII y XVIII, fueron los de la riqueza decorativa, las exageraciones, la búsqueda del efectismo. En la Corte se dedicaban más a las fiestas, los bailes y la diversión en general que a la política, lo cual supuso una etapa de monarcas despreocupados por los asuntos de Estado pero sumamente interesados en su apariencia física y todo lo relacionado con la belleza y la estética en general.
La moda se desarrolló dando lugar a nuevas prendas como la casaca, el calzón que caía bajo la rodilla, esbeltos zapatos, sombreros adornados con plumas y exagerados cuellos con encaje. Pero sin lugar a dudas si algo caracteriza el look de la época son las pelucas, mediante las cuales se diferenciaban las clases sociales. Su aparición fue fomentada por Luis XIV de Francia, que deseaba ocultar al precio que fuera su incipiente calva, pero rápidamente se extendieron por la Europa continental y, posteriormente por Gran Bretaña; a pesar de que en un primer momento se vieron como una más de las excentricidades de la Corte.
En pelucas y peinados se reflejaron los gustos estéticos del momento, por lo que, aunque parezca increíble, en ellos se puede observar monumentalidad, espectacular y recargada riqueza decorativa, expresividad, etc. Así se mezclaban con el cabello joyas, gasas, plumas, flores, cintas y elementos inimaginables, de manera que una peluca podía llegar a ser la maqueta de un castillo o de un barco. A más espectacularidad, mayor prestigio se ganaba socialmente, de manera que esta suerte de peinados llegaron a obligar a las damas a agacharse para entrar en las carrozas. Burguesía y nobleza empleaban todos sus recursos a dar la mejor imagen social.
Sin embargo, se suponen tiempos en que la higiene no se consideraba una facultad indispensable y la idea de que la limpieza evitaba enfermedades aún no se había extendido, por lo que los recargados peinados y las voluminosas pelucas se suponen llenas de piojos, o, como mínimo, verdaderamente grasientas.
El rizo durante el barroco, y los tirabuzones, que triunfaron definitivamente en la época del rococó, empezaron, por primera vez, a crearse de manera artificial, mediante palos cilíndricos que luego se sometían al calor de hornos de panadería o incluso, fraguas. La técnica perduró y, siglos más tarde, en ella se basaron las primeras permanentes en caliente.
Con la llegada de la Revolución Francesa, en 1789, finalizó la ostentación de estos siglos, y la sencillez y la comodidad a las que las clases bajas nunca habían renunciado, se impusieron por encima de las costumbres sofisticadas, que fueron despreciadas por los revolucionarios. Las pelucas desaparecieron por completo y volvió el gusto por el pelo natural. Y es que, como todo, la peluquería también se rige por ciclos.

El siglo XIX:

Fue una época de cambios y en la sociedad tuvo una consecuencia clara: la sencillez era la línea a seguir en todos los sentidos para señalar la amplia distancia que separaba las nuevas costumbres de los antiguos excesos de la Corte. Así, las grandes pelucas y los abalorios de fantasía quedaron relegados por un largo periodo de tiempo.
Aparecieron así los peluqueros, que trabajaban sobretodo a domicilio cuando lo hacían con la burguesía, desplazándose a trabajar al hogar de las clientas. Se asentó definitivamente el oficio, el de expertos en cabello que lavaban y sobretodo peinaban a grupos de clientas a cambio de una remuneración económica; a diferencia de los antiguos peluqueros de la Corte que solían ser doncellas u otros sirvientes que aprendieron la profesión o bien artesanos o sastres que confeccionaban pelucas. Los caballeros sin embargo, cortaban su cabello en el barbero, sin decidirse todavía a ponerse en manos de los estilistas que trataban a las señoras.
Las mujeres de las clases sociales más humildes empezaron a trabajar en fábricas y en algunos oficios artesanales, buscando lo más sencillo y práctico sujetaban sus cabellos, sobretodo en moños, que empezó a considerarse el peinado más decoroso del momento. También las burguesas adoptaron este peinado, que reflejaba el espíritu de sencillez que predominaba en el momento. Cubrirlo con el sombrero adecuado al salir a la calle se convirtió en el máximo adorno para estos moños sujetos en la nuca y a menudo cubiertos por redecillas.
Pero la auténtica revolución de la peluquería en esta época la provocó la aparición del agua oxigenada en 1867. Lo que hasta entonces habían sido recetas auténticamente peligrosas para la salud del pelo y el cuero cabelludo pasó a convertirse en un proceso de decoloración mucho más sencillo y seguro. La coloración vivió otro avance espectacular casi a las puertas del S. XX cuando aparecieron los primeros colorantes sintéticos. Y aunque sólo las clases más favorecidas hacían uso de ellos y que tampoco fueron recibidos con gran entusiasmo, significaron la primera semilla de un producto que sin duda ha evolucionado en 100 años más que ningún otro de los utilizados en esta profesión.

El Siglo XX-I (1900-1930):

El pasado siglo fue el que dio el empujón definitivo a la peluquería profesional. A pesar de que ya había hecho sus primeros pinitos unas décadas antes, fue en el siglo XX cuando surgieron los salones de belleza dedicados exclusivamente al cabello, cuando estos se acercaron al pueblo, cuando los productos específicos dejaron de ser artesanales y aparecieron las grandes firmas, cuando hombres y mujeres decidieron dedicar parte de su presupuesto familiar a arreglar su peinado y cuando surgieron las escuelas y los estudios de peluquería.
Pero si hay un hecho verdaderamente destacable fue el acontecido en los años veinte: las mujeres se cortaron el pelo corto; con la incorporación de las mujeres al trabajo, éstas habían dejado de peinarse solamente para arreglarse y habían empezado a buscar la comodidad. La evolución lógica de la búsqueda de lo práctico fue cortarse el pelo como un hombre: surgió el estilo garzón. En ese momento cortarse el cabello se convirtió en todo un símbolo de la mujer moderna. Inicialmente hubo quien consideró que el pelo corto femenino sería una moda pasajera, pero realmente se convirtió en una opción más, y una opción que siempre ha seguido ligada a las mujeres emprendedoras, atrevidas, independientes y modernas.
Pocos años después empezaron a surgir en Europa y Estados Unidos los primeros sindicatos y asociaciones de peluqueros, sentando otra de las bases de lo que es la peluquería hoy en día.
En estos emocionantes años de principios de siglo otro invento revolucionó la peluquería: de la mano de Carlos Nessler apareció la permanente en caliente, y los rizos ‘artificiales’ causaron furor durante décadas y en diversas formas y estilos. Nos encontramos pués ante el nacimiento de la peluquería tal como la entendemos hoy.

El Siglo XX-XXI (1930-1960):

La época dorada de Hollywood, la de lo que hoy son los clásicos del cine, influirá en todos los aspectos de la moda. En peluquería, las grandes ondas en el más puro estilo Vivien Leigh, Maureen O’Hara o Rita Hayworth se convirtieron en el máximo exponente de la elegancia. Sin embargo, si un peinado creó escuela fue el llamado ‘Peek-a-boo-bang’ consistente en una abundante masa de cabello rubio platino ondulado que tapaba un ojo, popularizado por uno de los grandes mitos del celuloide: Veronica Lake. Tal fue el éxito de su look que el Departamento de Guerra de los EEUU exigió a la Paramount la prohibición del célebre peinado de la diva, puesto que, según ellos, las chicas que trabajaban en las fábricas de armamento lo estaban imitando y, al llevar un ojo tapado, se estaban produciendo numerosos accidentes. Pero si hubo una actriz que determinó el tipo de trabajo que se realizaba en peluquería ésa fue Marilyn Monroe; la rubia más sexy de la historia podría considerarse un fraude, puesto que es bien conocido que su color natural de cabello era castaño. Aún así, fue tal el éxito que consiguió tiñéndose de rubio platino, que miles de mujeres de todo el mundo no dudaron en emularla, intentando acercarse a la imagen de la seductora actriz.
Fueron tiempos de melenas rubias y onduladas, aunque no todo eran cascadas de cabello cayendo encima de los hombros. Los grandes crepados eran habituales en las calles, y las peluquerías tenían mucho más trabajo peinando que cortando o tiñendo. En lo que a productos se refiere fueron los años de mayor auge de lacas que debían mantener intacto el laborioso trabajo de los peluqueros. Cualquier mujer que se preciara debía acudir al salón como mínimo una vez por semana, aunque en la alta sociedad no resultaba extraño hacerse peinar a diario por un especialista.
Las medias melenas con puntas graciosamente inclinadas hacia fuera o las melenitas cortas con mucho volumen triunfaron también, siempre gracias a abundantes cantidades de fijación.
Entre los hombres fue más la música que el cine lo que popularizó determinados peinados, así en los ´50 se extendió por todo el mundo el mítico tupé de Elvis, sostenido gracias a fuerte gomina (entonces brillantina). Anteriormente, sin embargo, era el pelo corto de estilo militar lo que más se había llevado, cómodo y práctico, el look se popularizó especialmente durante la guerra y la posguerra. En las grandes ciudades se completaba gracias también a la brillantina, usada en este caso para que ningún pelo se despegara de la posición exacta en la que el peine lo dejaba.
Los medios de comunicación (revistas gráficas, cine y televisión) han sido claves pues desde ese momento para la internacionalización de determinados looks. Nace la auténtica pasión por la moda y el culto a la imagen vigente aún en nuestros días.

El Siglo XX-XXI (1960-1980):

En los años ‘60 y ‘70 se vive una auténtica revolución en lo referente a la moda del cabello. El peinado se convierte en una de las más características señas de identidad de cada persona, y especialmente los jóvenes lo convierten en el santo y seña de su grupo o ‘tribu urbana’, de manera que les identifique con unos determinados ideales o convicciones, o les encuadre como seguidores de unas tendencias concretas. Así, los ‘rockabilies’ que habían surgido en la década anterior se peinarán con un tupé al más puro estilo Elvis y lo perpetuarán hasta los años ‘90. Los seguidores del movimiento ‘beat’ imitarán a ‘The Beatles’ con sus melenitas y flequillos escandalizando a propios y extraños con lo que entonces se consideraba una melenita demasiado larga para el público masculino. Pero en los ‘70 llegó la auténtica revolución de forma y color: el glam, con David Bowie en cabeza, propulsó el mullet (flequillo muy corto y pelo más largo en la nuca) que llegó a evolucionar hasta límites insospechados con el movimiento punk que construyó altas crestas de colores estridentes sobre una base de mullet. También en los ‘70 escandalizaban los rastas, que siguiendo los dreadlocks de Bob Marley triunfaron inicialmente entre el público afro-americano, aunque en los ‘90 se popularizaron a todo tipo de público joven, incluyendo a las chicas que en un primer momento se habían mostrado más reticentes a adoptar este peinado. Por su parte el movimiento hippie y posteriormente el grunge, propulsaron una moda ‘anti-peluquería’ en la que lo que se priorizaba era un pelo descuidado, largo y caído de la manera más natural posible. Para los pseudo-seguidores de estas tendencias fue necesario sin embargo un buen trabajo de salón, para conseguir un aspecto descuidado en lo que realmente era un cabello bien tratado.
Sin embargo si hay dos peinados a resaltar de la moda cabello de los años ‘60 y ‘70 que se popularizaron de manera desorbitada, estos fueron la permanente y el bob. Los rizos exagerados a lo ‘Jackson Five’ y el peinado de ‘corte de paje’ que presentó inicialmente Vidal Sassoon, supusieron dos de las grandes fuentes de ingresos de los salones en esas dos décadas y la mayor parte de la posterior. Ambos buscaban algo que ha caracterizado la moda cabello de la edad contemporánea: la comodidad, no sólo al llevarlo, sino al peinarlo. La mujer trabajadora del S. XX necesitaba levantarse, ducharse y estar arreglada en el mínimo tiempo posible, y estos dos peinados le suponían esta ventaja.

Siglo XX- XXI (1980-2000):

En los años ‘80 empezó, sobre todo en nuestro país, donde se gozaba de una recién estrenada democracia, el mundo tal y como lo conocemos hoy en día. Las dos últimas décadas del S. XX supusieron una introducción perfecta a la dinámica del siguiente milenio, y, en palabras de Raffel Pagés "la obsesión estética se compagina con la victoria femenina sobre las grandes batallas sociales, políticas y personales". Las mujeres quieren demostrar más que nunca que su profesionalidad no está reñida en ningún caso con su belleza y los cuidados que esta necesita. A su vez, el hombre no querrá ser menos, y empieza también a preocuparse cada vez más por su físico, a utilizar productos cosméticos, a seguir las tendencias de la moda y a no avergonzarse de dedicarse a los cuidados personales.
A partir de este momento, en peluquería se empiezan a crear ‘tendencias’, es decir que los estilistas ‘proponen’ determinadas pautas de moda, pero sin ‘imponerlas’. Las tendencias forman corrientes a seguir que permiten que cada cual adapte a su gusto las propuestas de cada temporada. Color, textura, medida del cabello... quedan al gusto del consumidor. Así en los ochenta se llevaban los cabellos ondulados ligeramente, y en los noventa triunfaron los desfilados, los escalados y finalmente las extensiones, pero cada cual dio a estas ideas su toque personal.

El S. XX-XXI. Los inicios del nuevo milenio:

Los pocos años de este nuevo milenio marcan un camino en el mundo de la peluquería que ya había empezado a ser trazado en la última década del S. XX. La mezcla de culturas, de estilos, el cambio constante, el atrevimiento ante formas y colores ha abandonado las pasarelas y las páginas de las revistas y ha invadido las calles. Los grandes ídolos estéticos masculinos suelen surgir del mundo del deporte, por lo que los looks que lucen futbolistas o jugadores de baloncesto son imitados por miles de chicos de todo el planeta. Entre ellas siguen triunfando como ejemplos a seguir cantantes, actrices y top-models, los estilistas de las cuales cogen sus ideas de la calle para aplicarlas en pantallas y pasarelas, popularizarlas y finalmente extenderlas por los diferentes países de todo el mundo. Todas las barreras geográficas han quedado destruidas y la comunicación circula a gran velocidad, provocando que modas y tendencias no duren más de una temporada.
Las extensiones fijas o de quita y pon, los baños de color, los postizos, los tintes de alta calidad que no dañan el cabello, las ceras, geles y espumas que texturizan y dan formas, los accesorios y complementos, los protectores solares y todos y cada uno de los productos que pueden encontrarse en el mercado formulados y/o diseñados para el cabello han convertido lo que era un lujo en una necesidad, y la industria de la belleza se ha entrado en la mayoría de hogares. Jóvenes y no tan jóvenes reservan una parte de su presupuesto mensual a cuidar su cabello, a hacerlo cambiar, a colorearlo o darle forma...
Empieza el milenio de la peluquería, el tiempo en que las barreras han sido derrocadas y cualquiera de los estilos que a lo largo de los siglos anteriores han triunfado ahora se puede ver en las cabezas de los/las más atrevidos y vanguardistas.
 
Tomado del Blog: Destellos, peluqueria, Historia de la peluqueria

Artículos

Peluquero De La Esquina

La ciudad es ella por los seres que la disfrutan o la menoscaban; por los rincones, las esquinas o los espacios abiertos que toman forma en las manos, los sueños o en las pesadillas de quienes la habitan. Está llena de detalles que la hace agradable o invivible.

Orlando Enrique Niño Ortega, un hombre de 53 años, disfruta de su ciudad Barranquilla como peluquero de oficio cuando se apropia de una de sus esquinas y de un parque por unas cuantas horas para cortar el cabello o rasurar el rostro de hombres que buscan la sombra que da el árbol de almendro y la brisa caribeña mientras anhelan verse bellos, limpios y deseables. A él le basta una pierna para llegar puntual a sus citas con sus clientes, y una muleta como reemplazo de aquella para apoyarse y cortar con agilidad los pelos que sobran.

El, a quien le apodan el plátano , es un ocupante del espacio público porque muchos de sus clientes- ya no todos como antes- así lo quieren. La gente me dice: oye Plátano vamos a la esquina para que me cortes el pelo y me rasures porque allá corre fresco. Yo los complazco. Antes lo hacía con más frecuencia, pero ya hay muchos salones de belleza que han hecho perder esa costumbre muy propia de acá de la Costa. A mi no me desagrada y no creo que afecte a alguien por ocupar la esquina o el parque, creo incluso que a la gente le gusta verme , cuenta mientras saca del maletín de cuero, descolorido por el uso y el tiempo, las herramientas de trabajo para atender a un amigo.

La esquina que hace las veces de peluquería siempre ha sido la misma durante los últimos 21 años: la carrera 50B con la calle 44, aunque Orlando también peluquea de vez en cuando en el parquecito de la calle Murillo con la carrera 54.

Orlando hace parte de la historia del barrio Abajo, llamado así desde cuando la ciudad la configuraban dos sectores: el de abajo donde vivía la gente pobre de la ciudad, y el de la zona alta, donde residía la gente pudiente. Y hace parte de la historia como el Carnaval y la Guacherna, ese desfile nocturno que se realiza ocho días antes de las fiestas en honor al rey Momo y que nació precisamente en este sector tradicional de la ciudad.

Este hombre que no se ha casado, pero que no deja de picar aquí y allá , como el mismo lo reconoce, no siempre fue peluquero.

Futbolista destacado desde los 14 años cuando jugaba en línea y con bola de trapo en la categoría juvenil en el equipo Janeiro del barrio San José, vio frustrar sus sueños de participar en la preselección Atlántico a los 16 años cuando en la mañana del 11 de febrero de 1961 un jeep no le dio tiempo para levantar su pierna izquierda y se la dejó inerte en el andén al desprendérsela del resto de su cuerpo mientras una mano de su amigo Ubaldo Monterrosa lo jalaba para salvarle la vida.

También fue trabajador durante ocho años del equipo Junior llenando las planillas de los equipos que se iban a enfrentar en el estadio municipal hasta cuando por crisis lo desvincularon. Entonces se tuvo que hacer a la idea de que el arte de peluquear, que de vez en cuando practicaba, y que había aprendido a escondidas usando las herramientas que su amigo Alberto -- El Gancho --, le daba a guardar mientras pasaba las borracheras, tendría que ser el oficio para sobrevivir.

Orlando reconoce que el no es solo victimario de la apropiación del espacio público, sino víctima . Aunque no camino mucho si me doy cuenta que la gente se apodera de andenes, calles, y esquinas sin ningún recato, olvidándose de los demás. Eso está mal porque obligan a las personas a tirarse a la calle , dice.

Pero la experiencia de Orlando también sirve para ejemplificar lo que le ocurre a la gente. Mientras él no quiso salir de su casa durante el primer año después de la tragedia que vivió, la gente ahora ya no quiere caminar por la ciudad. La diferencia es que el obstáculo de Orlando era su poca voluntad y el de la gente, es el que le impone el otro.

Ha terminado de peluquear en la esquina del barrio Abajo y Orlando decide irse a su casa, a dos cuadras de allí. La esquina deja de ser una peluquería para ser nuevamente un espacio público para todos, un bien colectivo que Orlando sabe disfrutar.


Publicación

eltiempo.com
Sección

Información general
Fecha de publicación

3 de diciembre de 1999
Autor

Duvis Fernandez G. Redactora De Tiempo Caribe
Peinados Afro , Arte Hecho Con Cuchilla

La música rap suena duro en una grabadora. Pero a Iván Leudo, un negro caleño peluquero de diseños afroamericanos desde hace 7 años, no le perturba. Su pulso es perfecto. Con una cuchilla Gillette –la que muchos creían descontinuada, objeto de museo o tesoro de cacharrerías– dibuja una figura tribal en la cabeza de un joven blanco, estudiante de ingeniería de sonido. Va despacio pero seguro. “Esta es una de las que más piden los clientes”, dice, sin dejar de mirar su obra de arte. Es dueño de una peluquería en la zona de sanandresito de la 38 y estrena local: amplio, iluminado, en un segundo piso y con un letrero que da a la calle. “El otro lugar que tenía se quedó chiquito”. Su peluquería es la única del sector que hace ese tipo de cortes. En el centro hay unas 10 regadas sobre la carrera 10a. entre la 22 y la 18, las mismas que estaban en un centro comercial de la 10a. con 17. Y hay una más en el sur, en el barrio El Restrepo, con pinturas sicodélicas y rodeada de salones para señoras. La especialidad de estos sitios son los peinados afroamericanos, cuya característica es hacer figuras como pumas, ruedas, líneas, símbolos de marcas como Nike y caras. El arte del peinado afro se ha ido perfeccionando en Colombia. La zona del Pacífico es donde más se practica y allá la competencia es dura, por eso Leudo dejó su tierra para venirse a Bogotá. “Esta moda, al menos aquí en Bogotá, le gusta más a los blancos”, dice el joven. “A veces pasa una semana sin que atienda a un negro”, sigue. Quien lleva este look hace parte de la cultura hip hop. Y de Estados Unidos llegan las revistas con los estilos de moda. Los modelos, negros en su mayoría (aunque también hay asiáticos y latinos) se perciben del mundo rapero. De la misma opinión es Yesid, a quien todos llaman ‘El gringo’, un blanco que nació en Colombia pero hasta hace dos años vivió en Miami. A su regreso se instaló en el barrio El Restrepo. En su local trabaja con dos peluqueros más “y no damos abasto”, afirma, mientras termina a un cliente y tres más esperan. En su brazo, Yesid lleva tatuado una especie de poema, escrito en inglés. Es rápido con la cuchilla. Y con buen pulso traza líneas en las cejas de su cliente. Afirma que esta moda es propia de las pandillas de los Estados Unidos. “Para distinguirse, se mandan a poner líneas en las cejas”, cuenta antes de cobrarle al joven que acaba de peluquear 2.000 pesos por las cejas y 7.000 por el corte afroamericano: pelado e en los lados y bajito en la parte de arriba. Cuando volvió de Estados Unidos, a Yesid le parecieron terribles las tarifas tan bajas que se cobran aquí por estos peinados. “En Miami pedía 15 dólares (unos 30.000 pesos) por un corte sencillo”. Acá lo hace por entre tres y 10 dólares, máximo. Las que no son muy amigas de estos cortes son las mujeres, aunque también hay estilos para ellas. En la puerta del local de ‘El gringo’, una foto con un corte: la forma de una cara. Vale 45.000 pesos. “Solo un man se lo ha mandado a hacer y me quedó muy bacano”, dice, con la Gillette en la mano. olgmar@eltiempo.com.co Sentimiento de una raza Pese a que según los peluqueros son más los blancos que se hacen estos cortes, las peluquerías del centro, de afrocolombianos, son más visitas por los negros, pues para esta raza es importante que alguien conocido los ‘motile’. Felipe, Fernando y Nadia Ledesma, hijos de chocoanos, llevan cortes afroamericanos y saben que las figuras se relacionan con la historia de su raza. En la época de la esclavitud las mujeres hacían peinados con formas de montes y caminos para mostrarles a los hombres la vía a la libertad.

Publicación

eltiempo.com
Sección

Bogotá
Fecha de publicación

21 de enero de 2007
Autor

Olga Lucía Martínez
Señoras En La Peluquería

Opiniones de alto calibre lanzaron unas señoras mientras les hacían rayitos o les pintaban las canas en la peluquería José Luis, en el norte de Bogotá. Cito una de la señora María Jaramillo: A doña Yolanda Pinto, la viuda del Gobernador de Antioquia, le faltó prudencia al hablar por los micrófonos y la televisión. Se pasó de intensa echándole vainas al presidente Uribe, que trabaja bien y quiere acertar . Sin duda, las mujeres opinan de política y del poder con más franqueza que los hombres. María Lucía, una bonita señora de Manizales, lanzó esta bomba: El tal canje no pueden llamarlo humanitario, porque ya vimos la crueldad con que tratan a los secuestrados; a un hijo mío y a un yerno me los devolvieron muertos y sufrieron mucho . Una peluquería para señoras es como un programa radial con teléfono abierto, porque hablan muchas mujeres al mismo tiempo. Una señora pereirana que pidió que le pintaran el pelo de color zanahoria, a lo Fanny Mikey, dijo esta perla: Al presidente Uribe le robaron la billetera porque los guardaespaldas estaban boquiabiertos con el lanzado escote de una mona asesora del Ministerio de Defensa . El Presidente no lo denuncia porque no hubo atraco. Pero mal por el carterista que se dedicó a sacarse el billetico. Si devuelve la cartera ha podido ganar una embajada!. Las mujeres cuando meten la cabeza al secador de pelo, a 50 grados de calor, recalientan las neuronas y dicen cosas interesantes como esta: Los politiqueros y los sindicalistas no quieren que Juan Lozano sea Alcalde de Bogotá porque saben que él les acaba la parranda millonaria que hay con los contratos . Guapo y cívico Juan Lozano al medírsele a manejar a Bogotá, que es como un búfalo sin frenos. Muy democrático el debate en la peluquería. Me sonó muy divertido cuando una señora jai dijo que Pilar Castaño manejaba dictatorialmente el salón de la moda en Bogotá. Me tocó decirle que para manejar los exagerados egos y vanidades de los diseñadores y modistos tocaba aplicar la dictadura... o se descarrilaba la fiesta. Cuando muy contento salía de la peluquería, una señora rubia dijo esta bellezura : Estoy furiosa con mi marido, porque de chiquito fue boy-scout y ahora está de insoportable criticón creyéndose experto en rescates de secuestrados y en asuntos militares . Como ven, mi rato señorero me dejó muchas lecciones de política, por eso les recomiendo ir a las peluquerías, donde opinan las señoras!. renta87@cable.net.co

Publicación

eltiempo.com
Sección

Editorial - opinión
Fecha de publicación

14 de mayo de 2003
Autor

Poncho Renteria
Peluqueros Celebran Hoy Su Día

Los peluqueros de Colombia celebran hoy su día. La fecha del 28 de agosto se estableció desde hace alrededor de 30 años, cuando se realizó un congreso nacional de peluqueros en el Hotel Tequendama de Santafé de Bogotá. Por qué se escogió esa fecha? Pocos los saben. Lo único que se conoce es que los peluqueros sentían la necesidad de celebrar su día, tal como lo tienen establecido las secretarias, los profesores, las madres, los padres, los periodistas, etcétera. Sobre el día que se designó para festejar la profesión del peluquero, Israel Rodríguez, presidente de la Fundación para la Integración y Desarrollo del Peluquero Colombiano (Fidpeco), señala al respecto: Yo fui una de las personas que estuvo presente la noche en que se decidió instituir la fecha del 28 de agosto como día nacional del peluquero. Todo se generó por el concurso Reina del peluquero que se ofreció en Bogotá. Creo que fue un acierto crear esa fecha clave para nosotros los peluqueros , expresa Rodríguez. Hoy, los peluqueros de Colombia harán una pausa en sus labores y sacarán un espacio de su arduo trabajo para celebrar su día. Muchas Felicitaciones! De Wella Y para darle realce a la peluquería, la firma Wella se constituye en pionera de la creación de Studios Técnicos para la actualización, ya que en el país ninguna empresa dedicada al mercado de la cosmética capilar ofrece una infraestructura tan avanzada para atender estas necesidades de los profesionales colombianos. Las academias de belleza que ofrecen estos curriculums no dudan en buscar sobre las últimas tendencias de la moda en este sentido , señala Lutz Goyer, gerente general de Wella.

Publicación

eltiempo.com
Sección

Suplementos especiales
Fecha de publicación

28 de agosto de 1996
Autor

Peluqueros

Jaime







“la más la más linda de todas… esto… ¿cómo es que se llama? Sharik León”

“como clienta... Me gustaría esta... mmm… la que salía en los juegos prohibidos, la antagonista, mmm la hija del capo… esooooo Natalia Jerez”

“si no fuera peluquero… humm… ¿agricultor?”

“jamás, jamás… pintor”

“pues a mí me gusta más bien toda, pero así que no me guste, el rock, <> pero el rock pesado”

“el negro, el que más me gusta es el negro”

“ aaa si… pues soñar, con una peluquería mas grande, eso sí”

“nooo si rumbiar no me gusta casi... mas bien tomar si… antioqueño todos los fines de semana”

“pues vivir me gustaría al lado del trabajo”

“‹Jaime pero el sábado me llego tarde, ¿mucho guayabo?› hummm claro no ve que nos quedamos hasta las 4 de la mañana con los amigos ahí en el apartamento”

“no pues no me gusta el sur, pero eso como lo dibujo”

“noooo es que usted me tiene nervioso, ¿si se da cuenta?

“mi novia pues en una estética, esteticista más que todo”

“de la peluquería muy chiquita, y que no me gusta del trabajo…. Los horarios… la esclavitud más que todo… no ve que si uno no está aquí hummm”

Huuu clientas casonas si… no es tanto lo cansonas, sino que hay trabajos muy largos, entonces yo me demoro todo el día con la misma clienta”

“si, en esos eventos solo peino modelos”

Hora de la visita:  6:26 pm
Fecha de la visita:  sabado 9 de octubre

mientras llegabamos, jaime se notaba nervioso.
cuando paró el taxi me dijo "aquí es, humilde pero aqui vivo" cr 96 F no 22K 40, Hayuelos
un conjunto grande con muchos edifios de unos 5 pisos era el lugar. caminamos hasta su torre, la numero 17 y ahi luego de subir un piso llegamos al apartamento 201.  cuando entramos sus palabras de humildad parecian innecesarias, un apartamento que aunque chiquito muy bien decorado para mi gusto era su casa. la cocina aunque pequeña tenia una nevera de dos puertas y todo estaba perfectamente organizado. la sala comerdor, con un sofa en L muy moderno repodando contra la ventana, que tenia persianas romanas, un comedor de 6 puestos y un equipo de sonido que aunque no se le veia la marca tenia puesto un sticker de una manzana blanca. al prenderlo estaba sintonizado en los 40 principales, ho habia ningun cd adentro.
cuando caminamos por el pasillo,dos cuartos y un baño quedaron en frente.
en el baño un monton de productos de belleza, como geles, cremas y desodorantes estaban puestos sobre el muro del lavamanos. aunque a un cuarto no entramos, en el otro cuarto una cama doble con cojines muy bn decorada era el cuerto de jaime. un televisor de plasma grande estaba puesto en el canal RCN.

al salir del cuarto, fuimos directos a un pequeño estacio que parecia un estudio. un afiche de una fiesta de halloween y unos libros entaban puesto sobre repisas. abajo un computador portatil el cual jaime nos dijo que ni tocaba por que era del hermano "yo solo uso el de la peluqueria, este no pues por que es... luego de ,mirar un poco mas los detalles y cuando ya se sentia el ambiente de pena e incomodidad por parte de ambos, es claro, estabamos exponiendo su privacidad; nos despedimos rapidamente agradecimos el favor, y salimos a coger un taxi.

"menos mal habiamos hecho mercado porque que pena la nevera vacia"







"pues aquí vemos novelas, y peliculas de vez en cuando, pero mas que todo las novelas"







"los libros son de la hija de un hermano que los dejo ahi"

"pues es que el apartamento era de un primo, nosotros se lo compramos y el nos dejo algunas cosas, pero entonces nosotros tuvimos que comprar otras mas"

"que me digan asi cocinar cocinar q ue estoi con una salsa asi, no, pero pues yo hago lo normalito. hago sancocho, frijoles, lo normal"








Fabio








No alcance a conocer mucho Bogotá pero todo lo que se lo aprendí ahí

Uhiiiii Soy peluquero aproximadamente hace mas de 20 años
Te acuerdas cuando peluqueaba a tu abuela?
Mmm pues yo me movía por la 106 desde la séptima hasta la 9 ahí trabajaba en una peluquería lo mas de bonita, era bien entonadita
me iba para la casa yo vivía arribita de la 13 en la 145
Bueno lugares para disfrutar había muchos, la mata esta en chapinero eso nadie lo niega
Recuerdo que solíamos frecuentar uno en la primera de mayo que se llamaba algo así como babilonia y ahí nos amanecíamos.
Si me preguntas de chapinero ahí si conocía muchos uno se llamaba Dinamarca , santelmo, proud of love y muchos mas el ambiente era muy chévere son lugares donde nadie juzga a nadie














INSIDES
  • Que pena el desorden pero es que estamos "modificando" el apartamento, lo vamos a pintar
  • Esta asi de desocupado porque compramos un lotesito en el llano y la sala y el comedor que teniamos los llevamos para alla, todavia no hemos comprado el nuevo juego de sala y comedor, pero ya lo tenemos visto
  • Mi niña, jjjaja bueno que niña, me hija, que ya tiene 21 años tiene el colchón de la cama en el piso porque la cama que tenia se desbarato y tambien se mando al llano, la cama que se ve desarmada en la sala es la nueva que le compramos, solo que estamos esperando a que nos pinten para armarla.
  • La nevera que esta ahi tambien es nueva, nos parecio super bonita y por eso la compramos, la otra como todo lo demas se mando al llano, ademas que tambien es super vieja, la tenemos desde que nos casamos.
  • Lo malo de nuestro apartamente es que es muy pequeño, aunque para los tres es perfecto, porque para que uno mas grande, el problema de eso si se ve en la cocina que al mismo tiempo es como el patio, por eso cuando se lava ropa como hoy, quedamos invadidos por ella, jajajaaj solo podemos entrar de a uno.
  • Pues como no tenemos cuarto de estudio el computador lo tenemos tambien en la zona del comedor en este mueblecito que no nos hace mucho estorbo porque el comedor no es que lo usemos mucho, solo en las noches cuando comemos y algunos dias, especialmente los fines de semana cuando desayunamos los tres, igual mi hija tambien tiene su portatil que es el que mas usa.
  • mmmmm pues ahi esta el baño que pues no es tan pequeño
Gustos musicales
  • A los tres nos encanta la música, por eso la cantidad de cd´s, aunque debo admitir que la mayoria son piratas, que mi esposo compra.
  • Nos gusta todo tipo de música, pero sobretodo esa viejita pa´bailar y rematar como dicen por ahi, aunque tambien, Zandro, Nino Bravo, Julio Jaramillo, Vicente Fernandez... en general esa viejita, hay medio lo unico "moderno" es la nueva era del vallenato y los 50 de joselito.
  • No tenemos cd´s de reggeton, aunque a mi hija le gusta
Gustos en peliculas
  • Nos gustan toda clase de peliculas menos las de TERROR, de esas si no tenemos ni una. Estas tambien son piratas que mi esposo compra, ademas que despues de verlas si no nos parecen buenas las podemos cambiar. Compramos de las que estan en cartelera, o de esas que nunca salen a cine, de accion, suspenso, romanticas, de animalitos, sobretodo de perritos, todas esas de perros en la antartida y así.
  • Hombre en llamas es una de nuestras favoritas junto con las de Steven Seagal.